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Arquidiócesis

Mons. Luis Marín a los sacerdotes: Dios nos llama y espera nuestra respuesta

Quito, 17 de enero de 2024

José Colmenárez 

Mons. Luis Marín de San Martín, osa, Subsecretario de la Secretaría General del Sínodo, presentó este 17 de enero la ponencia "LA SINODALIDAD, camino de la Iglesia para el tercer milenio" durante una reunión con el clero de la Arquidiócesis de Quito y otras diócesis cercanas. El encuentro se llevó a cabo en la Casa Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús de la Armenia.

Durante su intervención, el Obispo Agustiniano señaló que "el proceso sinodal se refiere a la vida y misión de la Iglesia, lo que forma parte de la respuesta de Dios a nuestro momento histórico actual”. “Dios nos llama y espera nuestra respuesta". 

Hizo hincapié en que la sinodalidad debe estar orientada fundamentalmente hacia la evangelización y el compromiso de ser testigos de Cristo, llevando siempre una vida coherente en la fe y en la comunión con los hermanos, todo esto para "dar razón de nuestra esperanza".

Explicó que hay múltiples formas de caminar juntos y ser sinodales, desde la participación en los consejos pastorales, sínodos diocesanos, consejos económicos, sínodos de obispos, etc. Destacó que con esta participación, se puede dar testimonio de la vitalidad de la Iglesia y de la comunión en la fe, que no cambia, sino que se comprende mejor y se profundiza como experiencia de Cristo vivo.

En resumen, Mons. Marini profundizó que caminar juntos en la sinodalidad implica un proceso de escucha y discernimiento para descubrir la voluntad de Dios en este momento histórico, para tomar decisiones de acuerdo con nuestra vocación.

Destacó que el protagonismo de los sacerdotes en este proceso sinodal, debe caracterizarse en nunca perder la verdadera responsabilidad del ministerio sacerdotal en la Iglesia. Los presbíteros deben ser un ejemplo en la promoción del amor de Cristo Resucitado, la comunión eclesial y el servicio. 

Al término del encuentro, invitó a confiar, asumir los riesgos de una reforma profunda y vivir el dinamismo de la fe, reafirmando la necesidad de seguir caminando juntos como Iglesia.