Skip to main content

Arquidiócesis

Vicarías Episcopales Territoriales dieron inicio al “Año de la Eucaristía” | FOTOS

Quito, 9 de septiembre de 2024

José Colmenárez | FOTOS: Cortesía

Este 9 de septiembre las Vicarías Episcopales Territoriales de la Arquidiócesis de Quito, iniciaron el “Año de la Eucaristía” convocado por el Arzobispo de esta Iglesia, Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, sdb. Cada zona pastoral realizó una Celebración Eucarística donde asistieron cientos de fieles y miembros de los grupos de apostolados seglar.  

Las Misas se realizaron en las Iglesias: Santísima Trinidad (Vicaría Santa Mariana de Jesús); San Pedro de Cayambe (Vicaría San Pedro y San Pablo); San Ignacio de Loyola de Solanda (Vicaría Santo Hermano Miguel); San Pedro de Cumbayá (Vicaría El Quinche); San Isidro de El Inca (Vicaría Inmaculada Concepción); y El Señor de los Puente de Capelo (Vicaría Sagrado Corazón de Jesús).  

Las celebraciones estuvieron animadas por el Arzobispo de Quito, Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, sdb; el Obispo Auxiliar de Quito, Mons. David de la Torre, ss.cc; El Arzobispo de Matera-Irsina, Italia; Mons. Antonio Giuseppe Caiazzo; el Obispo Emérito de Riobamba, Mons. Victor Corral; el Vicario Episcopal de la Vicaría San Pedro y San Pablo, P. Edwin Ortíz; y además se contó con la visita especial del P. Corrado Maggioni, smm, y el P. Vittore Broccardi, sss, Presidente y Secretario del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales, respectivamente. 

El “Año de la Eucaristía” culminará con la Misa de Clausura del 53º Congreso Eucarístico Internacional el 15 de septiembre de 2024, pues, del 8 al 15 de septiembre de ese mismo año, Quito será sede de este importante evento eclesial bajo el lema “Fraternidad para sanar el mundo”. El Papa Francisco eligió a la ciudad capital teniendo en cuenta que el próximo año se cumplen los 150 años de la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús.

Mons. Alfredo Espinoza, explicó que el “Año de a Eucaristía” son doce meses que “marcará todo nuestro camino final de preparación del Congreso y servirá para fortalecer, profundizar y dinamizar nuestro amor a Cristo presente en la Eucaristía, y de manera especial, llevar a la vida el comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo para comulgar con el Cuerpo del hermano que sufre, con el Cuerpo del hermano descartado”.

En este mismo sentido, agregó que “es el Señor, que viene a nosotros en la Eucaristía, el que sana nuestro corazón, el que nos da esos ojos para saber mirar al hermano con amor y no con indiferencia, para escuchar el grito de los más pobres y de los que sufren”.

Al término de cada celebración los señores obispos entregaron a los párrocos y miembros de los grupos de apostolados de todas las parroquias de la Arquidiócesis, el símbolo que recoge el profundo significado del logo y el lema de lo que será el Congreso Eucarístico Internacional.