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El “sí” de María a Dios

HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA VIRGEN DE EL QUINCHE

HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA VIRGEN DE EL QUINCHE

El Quinche, 21 de noviembre de 2021

Estamos aquí delante de la Virgen de El Quinche, a puerta cerrada, pero con el corazón abierto y el amor que brota hacia Ella, nuestra buena Madre.

¡Cuánta fe y cuánta ternura tenemos a María! Esto resulta indescriptible, solamente lo sabe Ella. La pandemia no ha quebrado nuestra fe y confianza en la Virgen, todo lo contrario, la ha hecho crecer y la ha fortalecido.

El Evangelio nos presenta el “SÍ” de María. El mensajero de Dios le anuncia a María que va a ser la Madre del Salvador. ¿Qué hace Ella, esa muchacha humilde de Nazaret? ¿Qué significa ese “sí” en su vida? ¿La compromete a algo? El Papa Francisco nos dice que el encuentro con el ángel, en María reaviva y pone en movimiento una actitud por la que será reconocida siempre. “Ella será la mujer del “SÍ”… un sí de entrega a Dios y, en el mismo momento, un sí de entrega a sus hermanos”.

Me pregunto y les pregunto a todos: ¿Cómo respondemos a Dios en el día a día de nuestras vidas? ¿Hemos descubierto que Dios nos pide algo, nos llama a algo? ¿Y a ese llamado de Dios, cómo le respondemos? ¿Respondemos con un sí que nos abre a Dios y a los hermanos?

Quizás muchas veces digamos un “NO” a Dios y al decir ese no a Dios lo estamos diciendo también a nuestros hermanos. Nos encerramos en nuestras cosas, en nuestros intereses, en nuestros planes y proyectos. ¿Qué hubiera pasado si María hubiera dicho que “no”, y lo hubiera dicho porque tenía su proyecto y no lo quería cambiar?

¿Por qué María dijo que “sí”? ¿Qué necesitamos para decir que “sí”? Me parece a mí que necesitamos tres actitudes fundamentales:

Para decir “sí” hay que tener DISPONIBILIDAD. Decir “sí” implica estar abiertos a lo que Dios nos pida, aunque vaya muchas veces contra nuestros planes, contra nuestros proyectos, contra nuestras ideas…

Para decir “sí” hay que ser GENEROSOS. Es poner nuestra vida en las manos de Dios para que Él actúe y a través nuestro actúe en la vida de los demás.

Para decir “sí” hay que ser DECIDIDOS. Es un “sí” para siempre, un “sí” fiel, un “sí” que no es para hoy y para mañana no.

Y celebrar esta Fiesta de María, nos debe a ayudar, como nos dice Francisco, “a hacer de toda nuestra vida un sí a Dios, un sí hecho de adoración a Él y de gestos cotidianos de amor y de servicio”.

El “sí” de María a Dios, “asume desde el principio la actitud de servicio, de atención a las necesidades de los demás… La disponibilidad a Dios se encuentra en la voluntad de asumir las necesidades del prójimo. Todo esto sin clamor y sin ostentación, sin buscar lugares de honor, sin publicidad…” (Francisco).

Y asumir esta actitud de servicio nos mueve a salir, a ir al encuentro del otro. Muchos esperan de nosotros, aprendamos a descubrir las necesidades de los otros. Descubrir lo que falta en la familia, en medio de los amigos, en el esposo o en la esposa, en el hijo o la hija, en el compañero de trabajo, en el pobre… y como dice el Papa, “en las periferias existenciales de hoy”. Entonces, solamente entonces, nuestra devoción Mariana será auténtica, una devoción que la hacemos vida, la hacemos servicio, la hacemos amor operativo y constructivo.

 

María, nuestra Madre, la Madre de la Presentación de El Quinche, María, la “Mujer del sí”, ocupa un lugar central en nuestra vida, en la vida de todo cristiano. Ella es nuestra Madre, sintámosla así. ELLA ES MADRE. Miremos el corazón de María, miremos con amor de hijos su corazón, y sintamos que Ella nos mira, porque, “María está allí, rezando por nosotros, rezando por quien no reza… Porque Ella es nuestra Madre”. ASÍ SEA.