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Seminario Mayor “San José” de Quito

El 24 de agosto de 1594, el Sr. Obispo de Quito, Fray Luis López de Solís fundó el Seminario Conciliar San Luis, en cual encargó a los Padres Jesuitas. Los Padres Jesuitas estuvieron al frente del seminario hasta el año 1767, cuando se promulgó la expulsión de los Jesuitas del Ecuador. En 1767 el clero diocesano asume la dirección del Seminario hasta el año 1862, cuando regresan los Jesuitas quienes dirigen el Seminario durante diez años.

En el año 1872, Monseñor José Ignacio Checa y Barba, Arzobispo de Quito, confía la dirección del Seminario Mayor a los Padres Lazaristas quienes inician su trabajo bajo el rectorado del P. Pedro Schumacher, nombrado después (1885) Obispo de Portoviejo. El Seminario funciona entonces en el Convento de San Francisco. Los Padres Lazaristas asumen la dirección de ambos seminarios, el Menor que se denominará San Luis y el Mayor, Seminario Mayor San José. Durante el rectorado del P. Schumacher se construye el Seminario Mayor en Santa Clara de San Millán. Se comenzó en 1883, y ya en 1884 el Seminario Mayor se instala en el nuevo edificio.

En 1955 se inicia la construcción de la sede del Seminario en la Av. América, al lado del anterior edificio construido por el P. Schumacher. De esta primera edificación sólo permanece la capilla.

Los Padres Lazaristas permanecieron al frente del Seminario hasta el año 1973. Desde el año 1973 hasta el año 1980 el Seminario fue dirigido por el clero diocesano. A partir del curso 1980-1981 la dirección del Seminario fue confiada a los Padres Eudistas.

Los padres Eudistas estuvieron al frente del Seminario hasta el curso 2016-2017. A partir del curso 2017-2018 hasta la fecha la dirección del Seminario fue confiada a los Padres Operarios Diocesanos que junto a sacerdotes del clero secular conforman el Equipo Formador. Al inicio del curso 2017-2018 la sede del Seminario fue traslada a la zona del Valle de los Chillos, en Bethania, allí en dos edificaciones distintas, pero cercanas, funcionan el Curso Propedéutico San Luis y el Seminario Mayor San José..

Comunidad

La comunidad está conformada por los Padres Formadores:
P. Carlos Da Silva, Rector, Operario Diocesano
P. Henry Túqueres, Vicerrector, Clero Diocesano
P. Jaime Dasquens, Director Espiritual, Operario Diocesano
P. Henry Rodríguez, Director del Propedéutico, Operario Diocesano
P. Emilio Raza, Formador, Diocesano

Actualmente contamos con 33 seminaristas distribuidos de la siguiente manera:

  • 13 seminaristas de la Etapa Configuradora
  • 12 seminaristas en la Etapa Discipular
  • 3 seminaristas en la Etapa Propedéutica.
  • 5 seminaristas en la Etapa de Síntesis

El curso propedéutico es la etapa inicial en la formación del Seminario. camino de vida diverso. Tiene como objetivo principal asentar las bases sólidas para la vida espiritual y favorecer un mejor conocimiento de la persona. Es una etapa que normalmente dura un año, donde el candidato se introduce a un mayor conocimiento de la vocación sacerdotal, de la espiritualidad y de la doctrina cristiana. Además se dedica un semestre de preparación inmediata para el ingreso a la PUCE.

La Etapa discipular o de estudios filosóficos es la etapa donde el candidato profundiza en su seguimiento a Jesús y en el discernimiento vocacional. Es el momento del proceso donde se intensifica la formación humana a fin de que se adquiera la suficiente madurez psicológica, afectiva y emocional para afrontar la etapa configuradora. La duración de esta etapa es de dos años.

La Etapa configuradora o de estudios teológicos es la etapa de la formación centrada en el proceso de configuración del seminarista con Cristo, Pastor y Siervo, para que, unido a Él, pueda hacer de la propia vida un don de sí para los demás. La duración de esta etapa es de cuatro años. Al finalizar esta etapa el candidato ingresa a la Etapa de síntesis vocacional, fuera del Seminario, donde se preparará para la recepción de las sagradas órdenes.

Formación

La formación del Seminario está estructurada en la integración de las cuatro dimensiones: humana, espiritual, intelectual y pastoral.

En la dimensión humana se atiende la salud física y psíquica del candidato, sus cualidades humanas, la madurez afectiva y la vida fraterna.

En la dimensión espiritual se busca que el candidato conozca los medios para la unión con Jesús en la oración y la vida sacramental.

La dimensión intelectual se preocupa por la formación seria en las diversas disciplinas, no sólo filosóficas-teológicas, sino también en lo que respecta al arte, historia, hagiografía, actualidad.

La dimensión pastoral se trata de formar el corazón del pastor a través del apostolado y del estudio de las técnicas de la pastoral.

Estas dimensiones no se consideran de modo aislado, sino que forman parte de un todo, que hay que integrar armónicamente, a fin de no sobrevalorar un aspecto de la formación sobre los otros.