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Arquidiócesis

Amar y servir: la invitación que hizo el Arzobispo de Quito a los gobernantes y fieles

Quito, 14 de junio de 2021

José Colmenárez
Fotos: presidencia y vicepresidencia de la República 

El Arzobispo de Quito, Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, sdb, exhortó este 13 de junio a los gobernantes y fieles a “amar y servir”, especialmente en estos tiempos donde la pandemia causa tantas muertes, dolor y sufrimiento.

La invitación la hizo durante la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús en la Basílica del Voto Nacional. A la Eucaristía asistió el presidente de la República Guillermo Lasso, acompañado de su esposa María de Lourdes Alcívar, el vicepresidente Alfredo Borrero, varios ministros de Estado, el Alto Mando Militar y efectivos de la Policía Nacional.

En la homilía Mons. Espinoza habló de la importancia de la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús que ocurrió hace 147 años. Resaltó que “no se reconsagra lo que ya está consagrado”, pero que sí se puede partir desde la dura realidad de dolor, de muerte, de pobreza y de crisis que vive el país para renovar esta consagración que "nos llama a amar y servir".

“Nos debemos consagrar hoy a amar y servir. Ahí está la consagración que el Señor quiere para nosotros hoy. No podemos ver una consagración como historia, dada en una realidad histórica muy distinta a nuestra historia de hoy”, añadió.

Por otro lado, el Sr. Arzobispo mencionó que con esta renovación el país se prepara para la conmemoracion del 150 aniversario de la Consagración del Ecuador al Corazón de Jesús y hacia el Congreso Eucarístico Internacional 2024  que tendrá como sede a Quito, por petición del Papa Francisco. 

"Ponemos hoy a nuestro País, a sus Gobernantes, al pueblo fiel, a los enfermos que sufren los estragos de esta dura pandemia, en el Corazón misericordioso del Señor. Hoy, como hombres y mujeres de fe, oramos ante el Señor y ponemos a nuestra Patria nuevamente en el Corazón de Jesús", agregó. 

Finalmente invitó a los gobernantes a hacerse pequeños y a ser cercanos al pueblo, especialmente con los más pobres y vulnerables.

“Todos ustedes, autoridades de este país, recuerden esta pedagogía de Dios. Háganse pequeños, sean cercarnos, sirvan siempre y tengan su corazón abierto a todos, de manera especial a los más pobres. «Miremos con confianza al Sagrado Corazón de Jesús y pidámosle: Jesús manso y humilde de corazón, transforma nuestro corazón y enséñanos a amar a Dios y al prójimo con generosidad» (Francisco)”, concluyó.

Para leer la homilía completa haga click aquí