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Arquidiócesis

El Arzobispo de Quito a los tres nuevos sacerdotes: sean profetas de fraternidad

Quito, 15 de mayo de 2023

José Colmenárez

El pasado sábado 13 de mayo, día en que la Iglesia celebraba la fiesta de la Virgen de Fátima, el Arzobispo de Quito, Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, sdb, confirió el Orden Sacerdotal a los diáconos Gustavo Castillo, Xavier Romero y Fernando Tituaña. La Eucaristía se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana de Quito.

Mons. Alfredo Espinoza estuvo acompañado de sus obispos auxiliares, Mons. David de la Torre, ss.cc, Mons. Danilo Echeverría y Mons. Max Ordóñez, al igual que, del Obispo Castrense del Ecuador, Mons. José Asimbaya; del Obispo Emérito de Riobamba, Mons. Víctor Corral, y de un gran número de sacerdotes del Clero de Quito y otras comunidades religiosas.

La Eucaristía inició con el canto “yo quiero ser un buen pastor” y reunió a una gran cantidad de fieles que daban gracias a Dios y a la Virgen María, por los tres nuevos presbíteros que se suman el clero de Quito.

Transcurrida la celebración el P. Carlos Da Silva, Rector del Seminario Mayor “San José” presentó a los tres candidatos y posterior a ello Mons. Alfredo Espinoza, recordó el canto de entrada y les invitó a “ser pastores según el corazón de Dios”. “No dañen nunca sus corazones de pastores, no se dejen corromper por el mundo, no busquen otra cosa que ser pastores con ese corazón, un corazón que se da, se entrega, se dona en plenitud”.

En esa misma línea, Mons. Espinoza exhortó a Gustavo, Xavier y Fernando, a no hacer del sacerdocio una carrera, ni buscar prestigios y honores, sino ser esos pastores fieles que dijeron “Si” al Señor para proclamar la buena noticia, ser testigos del Evangelio y profetas de paz.

El Sr. Arzobispo recordó el lema del próximo Congreso Eucarístico Internacional: “Fraternidad para sanar el mundo”, y ante esto, motivó a los nuevos sacerdotes a ser “canales de consuelo, de esperanza, de vida y de perdón”, pero sobre todo a ser “profetas de fraternidad llamados a sanar las heridas del mundo”.

“Sean antorchas de paz en medio de una sociedad sumida en la violencia y en las lágrimas. Háganlo con su entrega, con su s vidas, siendo portadores de la cercanía de un Dios que ama preferencialmente a los últimos, a los desposeídos, a los descartados”, agregó Mons. Espinoza.

Por último, Mons. Alfredo Espinoza, les invitó a gastar sus vidas por los demás, especialmente a quienes se encuentran en las periferias, “Gasten totalmente sus vidas en la entrega, el servicio, en el altar, en el confesionario, en medio de la gente, escuchando a todos, curando las heridas y proclamando la Buena Nueva”.