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Arquidiócesis

Iniciativas solidarias para ayudar a los más necesitados en Monteserrín

Quito, 29 de septiembre de 2022

José Colmenárez

La Pastoral Social de la Parroquia Santa Catalina de Siena de Monteserrín, al norte de Quito, atiende cada semana a cientos de niños, ancianos y migrantes, proporcionándoles alimentos a través de un “comedor solidario”, así como de otros tipos de ayudas, entre ellas, jornadas médicas gratuitas y entrega de medicinas. 

Los viernes y sábados, generalmente, desde muy tempranas horas las personas vulnerables visitan la parroquia para recibir las raciones alimenticias. Este programa también se realiza en las calles de la ciudad. Además de las personas que son atendidas en la parroquia, cada viernes, alrededor de 250 personas en situación de calle, reciben un plato de comida de parte del equipo de voluntarios.

El “comedor solidario”, se ha ganado a través del tiempo un lugar en el corazón de la comunidad, pues cada semana, Cáritas recibe las donaciones de los fieles para continuar sirviendo a los más necesitados. De igual manera, esta iniciativa subsiste fundamentalmente gracias al compromiso de sus voluntarios, y con el aporte de muchas personas que anónimamente colaboran para que la pastoral social siga cumpliendo su tarea benefactora.

El P. Eduardo Cueva, párroco del lugar, junto a los voluntarios ha emprendido otros proyectos sociales, como la entrega de canastas alimenticias a familias necesitadas del sector y periódicamente ofrecer consultas médicas para todos aquellos quienes no tienen para acceder a los servicios de salud.

“Preocupados por la salud, también se ayuda con asistencia médica los días sábados en diferentes especialidades: Reumatología, Pediatría, Dermatología y próximamente Cardiología. Esta asistencia que no tiene ningún costo para las personas que lo necesitan”, dijo una de las voluntarias de la pastoral social.

Quienes integran la pastoral social de esa comunidad parroquial, manifestaron que luego de realizar todas estas actividades, dan gracias a Dios por el servicio que prestan, y porque de alguna manera cumplen con el pedido del Papa Francisco de “ser una caricia de Dios para los pobres”