Arquidiócesis
Más de 8.000 catequistas llenaron las calles del Centro Histórico de Quito
Este sábado 7 de febrero se llevó a cabo el Encuentro Arquidiocesano de Catequistas, que reunió a más de 8.000 catequistas de las distintas parroquias de la Arquidiócesis de Quito en el Centro Histórico de la ciudad. La jornada fue un espacio de formación, reflexión y renovación del compromiso evangelizador al servicio de la Iglesia.
Durante el encuentro, los participantes se organizaron por vicarías episcopales territoriales y se congregaron en varios templos del Centro Histórico, entre ellos la Iglesia Catedral, el Monasterio de las Conceptas, San Francisco, Santo Domingo, La Compañía, El Sagrario, la Basílica del Voto Nacional y la Basílica de La Merced. En estos espacios se desarrollaron momentos de reflexión, oración y profundización en la misión catequética.
La celebración eucarística de clausura tuvo lugar en la Basílica del Voto Nacional y fue presidida por Mons. David de la Torre, ss.cc., Obispo Auxiliar de Quito, acompañado por Mons. Max Ordóñez, Obispo Auxiliar de Quito, y un numeroso grupo de sacerdotes. La masiva participación de catequistas fue un signo elocuente del compromiso vivo de la Iglesia en la misión de educar en la fe a niños y jóvenes.
Durante su homilía, Mons. David de la Torre invitó a los catequistas a reconocerse, ante todo, como llamados por Dios. A la luz del Evangelio de san Marcos, recordó que la catequesis nace de una elección gratuita del Señor, quien “llama por su nombre a los que Él quiere”, no por méritos personales, sino por amor. Subrayó que ser catequista no es solo una tarea o un voluntariado, sino una auténtica respuesta vocacional.
Mons. de la Torre, destacó también que, antes de enseñar, el catequista está llamado a “estar con el Señor”, cultivando una relación viva con Cristo mediante la oración y la escucha de la Palabra. Asimismo, exhortó a vivir la catequesis como misión, especialmente en un contexto urbano desafiante, anunciando el Evangelio con paciencia, coherencia y esperanza, siempre en comunión con la Iglesia.
El encuentro estuvo acompañado por las reliquias del Santo Hermano Miguel Febres Cordero, patrono de los catequistas. En este contexto, este lunes se celebra la fiesta del Santo Hermano Miguel y el Día del Catequista, una ocasión para agradecer y renovar el compromiso de quienes sirven en la misión de educar en la fe.
Al finalizar la celebración, el padre Santiago Molina agradeció a los catequistas por su entrega generosa y los animó a continuar fortaleciendo su labor pastoral, recordándoles que, antes de ser catequistas, son discípulos amados llamados a servir con alegría y compromiso.
José Colmenárez