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Arquidiócesis

"Tienes que ser un sacerdote con el Corazón de Cristo"

Quito, 07 de junio de 2024

José Colmenárez

La mañana de este 7 de junio, día en que la Iglesia celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, fue ordenado presbítero el Diácono Francisco Calderón. La celebración se realizó en la Catedral Metropolitana y fue presidida por Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, sdb, Arzobispo de Quito y Primado del Ecuador.

Mons. Espinoza estuvo acompañado por sus obispos auxiliares, Mons. Danilo Echeverría y Mons. Maximiliano Ordóñez, del Obispo Castrense del Ecuador, Mons. José Miguel Asimbaya, del Vicario Apostólico de Aguarico, Mons. Adalberto Jiménez, ofm. Cap, y numerosos sacerdotes del clero de Quito y otras comunidades religiosas.

Previo al Rito de Ordenación, el Sr. Arzobispo predicó la homilía, refiriéndose cariñosamente al Diácono Calderón como un joven que ha entregado su vida al Señor y lo ha seguido por “las sendas del amor”.

En sus palabras, Mons. Espinoza recalcó que el seguimiento de Cristo debe ser “de salvación, de alegría y de corazón”, y al hacerlo, debe ser dispuesto a decir siempre “sí” al Señor.

En el contexto de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, Mons. Alfredo Espinoza recordó a Francisco que esto lo “compromete más y más a ser un sacerdote según el Corazón del Señor. Un sacerdote que pone su corazón en el Corazón de Cristo y que desde ese Corazón de Cristo proyecta y vive su sacerdocio en amor y en servicio a los demás”.

Asimismo, le instó a postrarse ante Dios para permitir que su corazón sea moldeado por el Espíritu Santo, fortaleciéndolo interiormente y permitiendo la presencia constante de Cristo en su labor sacerdotal.

“Tienes que ser, y te lo pido hoy con todo mi cariño paterno, un sacerdote con el Corazón de Cristo; tienes que ser un sacerdote lleno su corazón del amor de Cristo; tienes que ser un sacerdote que ama a Dios, ama su ministerio y ama su misión sacerdotal donde seas enviado”, añadió.

De igual forma le exhortó a tener “un corazón sacerdotal fuerte como el de María que permaneció fiel al pie de la Cruz de su hijo. No tengas miedo, sé fiel, sé pastor de la fraternidad, sé sacerdote del Corazón de Cristo y vive tu ministerio siempre apasionado, amando y salvando”.

Dentro del Rito de Ordenación, Francisco permaneció postrado mientras que el coro del Seminario Mayor “San José” entonaba las letanías de los santos. Después, Mons. Espinoza realizó la oración consecratoria e impuso las manos sobre la cabeza del reverendo, gesto que indica la concesión del Espíritu Santo.

Con el abrazo de paz del Arzobispo y el gesto de acogida del resto de los sacerdotes, como señal de admisión en el ministerio, concluyó así el Rito de la Ordenación, y de esta manera Francisco se integró al presbiterio, concelebrando por primera vez junto a su padre y pastor, Mons. Alfredo Espinoza.