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Opinión

Biden, Francisco y la condena del aborto

Quito, 29 de octubre de 2021

Por Rixio Portillo. Profesor e Investigador de la Universidad de Monterrey (Vida Nueva Digital) 

El Papa Francisco recibió en audiencia al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y según el reporte de prensa y los comentaristas conocedores de la política interna de Norteamérica, el tema del aborto no estuvo incluido en la agenda.

Biden es el segundo presidente católico de Estados Unidos, por lo que las medidas esperadas en el gobierno deberían responder a principios cristianos en la convivencia civil, sin embargo su postura ante el aborto ha sido el tema en disputa entre los obispos, el Vaticano y el huesped de la Casa Blanca.

 Primeramente humano

El Papa Francisco no ha mencionado de manera directa el tema del aborto durante la audiencia, pero lo ha condenado en otras ocaciones publicamente, lo compara con un homicidio, insistiendo que el asunto no puede ser encasillado a una discusión religiosa.

 El primer aspecto a considerar es si es realmente pertinente que los políticos sean católicos o no, al fin y al cabo la libertad religiosa es un Derecho Humano, por lo que antes que católico, los líderes de las naciones deberían ser auténticamente humanos en su obrar, de acuerdo al principio del Bien Común, que establece la Doctrina Social de la Iglesia.

 La defensa de la vida no es un asunto de tipo religioso o confesional, sino principalmente humano, por lo que el aborto no puede ni debe ser considerado derecho, sino una decisión sujeta a la ética y a la moral.

Un político que tenga por apellido (y no como excusa) lo católico

Un político, que quiera llamarse católico, debería destacar en su obrar por la defensa de la dignidad de la persona en todos los momentos de su existencia, en la responsabilidad compartida con el bien, en la transparencia y honradez, y sobre todo en el respeto a la democracia para una convivencia civil que respete las diferencias.

Para un político católico no hay enemigos, ni adversarios, solo hermanos del otro partido, de otra tendencia política, con otro pensamiento, los cuales pueden convivir y confluir en la búsqueda de soluciones comunes, al servicio del pueblo.

El político católico le sirve al pueblo, no se sirve del pueblo, no instrumentaliza la pobreza, no aplica técnicas demagógicas, ni mucho menos responde a criterios populistas para mantenerse en el poder, o con altos niveles de popularidad.

Sin pretender hacer un juicio a Biden, ni al resto de los políticos del continente, no parece que los líderes actuales reúnan estas condiciones, incluidos aquellos que se hacen llamar amigos cercanísimos del Papa Francisco.

 ¿Cómo abordar la decisión del aborto?

El aborto es un acto intrínsecamente negativo, pero la posición de los católicos en el debate público no puede basarse únicamente desde una perspectiva punitiva.

El mal debería ser una oportunidad para la reflexión profunda sobre los límites humanos, por lo que el teólogo latinoamericano, Enrique Cambón, citando a Ratzinger dice: “junto a la demostración del error y del peligro (…) es necesario siempre preguntarse: ¿qué verdad se esconde en el error y cómo recuperar -la verdad- plenamente?”, es decir, ¿qué lleva al hombre a justificar eliminar otra vida humana?

En síntesis, el riesgo es el mismo en todos los tiempos y en todas las épocas, la deshumanización de la persona, la deshumanización de la política, la deshumanización de la sociedad, y por ende, la deshumanización de la convivencia, según la lógica del más fuerte. Seamos católicos o no.