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Opinión

UNA ANÉCDOTA DEL MIÉRCOLES DE CENIZA

Quito, 25 de marzo de 2021

FRYRI

Estamos próximos a concluir el tiempo de la Cuaresma que inició el pasado 14 de febrero con el Miércoles de Ceniza; antes de entrar a la Semana Santa, quiero contarles esta anécdota.

La fila estaba larga y todos guardando el distanciamiento y con mucha devoción esperaban recibir la ceniza en ese día tan significativo.

Yo me encontraba muy concentrado en mi tarea de imponer la santa ceniza en la cabeza de los fieles, pero había un ruido que me molestaba. Era como un pío-pío o algo así.

-Tal vez entró algún pájaro a la iglesia- me decía, -no creo que sea el Espíritu Santo, con todo respeto-.

La gente avanzaba y el sonido seguía. Nadie decía nada ni hacía ningún gesto. Parecía que sólo yo lo oía.

-Tal vez sí sea el Espíritu Santo, con todo respeto,- me dije.

El ruido se hacía más cercano y yo sin saber de dónde salía. Una viejecita recibe la ceniza y levanta la cabeza y me dice:

-A mi pollito también, es mi mascota- y abre su cartera.

Saca la cabeza un pollo feo, feo. Me quedé un tanto asombrado al saber de dónde venía el ruido y sólo alcancé a decir:

-Es sólo para mamíferos, señora-

Oigo que a mi izquierda alguien me dice:

-Entonces para mi perrito, padre-

Regreso a ver y tenía un perro más feo que el pollo bullicioso. Tampoco le puse ceniza. Creo que no estaba en mi iglesia, sino en el Arca de Noé.

Al final cuando se fueron me quedé pensando en:

- La sencillez de la fe de esas personas que ven la necesidad de Dios como algo para todo y todos, incluso sus mascotas.

-Que necesitamos corazones puros como los de esos animalitos, que al final no necesitaban ceniza pero sí amor.

-Que la conversión es una necesidad grande y debe enternecernos ante la creación para volver a la armonía primera.

-Que Dios nos acepta feos o bonitos. Yo soy un ejemplo, soy más feo que ese pollo y aun así, Dios me hizo sacerdote.

Al final creo que sí era el Espíritu Santo, con todo respeto.